Nos vemos en la Plaza…

Mientras en otros lares las plazas las ocupan trabajadores con justas demandas, de este lado del Caribe el se convierte en la fiesta de todos…

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Pocas jornadas en  convocan tanto como el primer día de mayo. Desde que tengo uso de razón me recuerdo preparando algún cartel, madrugando o perdiendo el compás del paso cuando llegaba al frente de la tribuna y, despistada, quería quedarme más tiempo para mirar de cerca a quienes desde allí saludaban al pueblo.

Hubo una vez en que nos agarró un tremendo aguacero a las siete de la mañana, cuando a punto estaba de comenzar la marcha. Debe contarse ese entre los desfiles más deslucidos de cuantos se han visto en la , pero sin dudas para nosotros resultó el más divertido hasta la fecha. Recuerdo que llegamos al final ensopados y manchados por la pintura que destilaban los carteles. Por obra y gracia de la lluvia, o del Espíritu Santo como dicen los abuelos, de repente éramos banderas andante con listas acusas en rojo y azul.

Como siempre he vivido alejada del centro de la ciudad, la movilización para mí empezaba horas antes que para los demás, cuando montábamos en aquellas guaguas movilizadas también y corríamos a ocupar nuestro lugar en el tumulto. El sueño no existió nunca entre el último día de abril y el primero de mayo, y siempre fue excitante esa madrugada acampando con los amigos, mientras el sol salía y nos alistábamos para celebrar el .

Este domingo no será diferente. Mayo volverá a tener un comienzo de entusiasmos, cuando al clarear, las plazas del país se repleten de personas. De nuevo la madrugada será cómplice de un montón de gente que caminará la ciudad con su cartel a cuestas, de nuevo habrá talanqueras que definan bien los recorridos y pipas de agua y baños de llega y pon.

La familia cubana regresará a los lugares donde, invariablemente por decenas de años, ha desfilado con sus banderas, consignas, carteles…Y volverán a repetirse las imágenes entrañables de siempre: la de los abuelos vestidos de guerrilleros con el pecho henchido, donde no les cabe una medalla más; la de los constructores con sus cascos y las enfermeras con sus cofias; la de los padres con sus hijos en hombros; las de los jóvenes sosteniendo una bandera inmensa; la de los muchachos que bailan al compás de cualquier conga; la de los niños disfrazados y felices; las de un pueblo con muchísima razones para festejar.

Este mayo trae nuevas motivaciones, luego de un Congreso del Partido que trazó el futuro de la Patria. Por eso de compromiso y unidad se habla. Mientras en otros lares las plazas las ocupan trabajadores con justas demandas, de este lado del Caribe el primero de mayo se convierte en la fiesta de todos, sobre todo ahora que en la mira de la actualización del modelo económico de la Isla están sus trabajadores, los estatales y los que no lo son.

Para ser parte de ese júbilo nos vemos el domingo en la Plaza, en cualquiera de las que colman el país. Que esa mañana se convierta en un canto a la alegría, a las ganas de hacer, a la unidad de los cubanos entorno a un proyecto que sin ser perfecto nos salvaguarda a todos. Que sea este primero de mayo otra prueba de que aquí estamos, ¿me sigues?

Fuente: Cubahora


 

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