Cuba ratifica su compromiso con la promoción de los derechos humanos de todos los pueblos del mundo

Como parte del Debate Temático de Alto Nivel sobre , la Representante Permanente Alterna de ante las , Embajadora Abascal hizo un llamado a eliminar la pobreza y el hambre, proveer acceso a todos a educación de alta calidad y garantizar el ejercicio universal, para así responder al reclamo de los más de 795 millones de personas que padecen hambre en el mundo, de los cuales 780 viven en las regiones en desarrollo; de los 774 millones de analfabetos adultos y los 6 millones de niños que mueren cada año por enfermedades prevenibles.

De la misma manera, llamó a facilitar la atención de los justos reclamos históricos de los pueblos del Sur y de las grandes mayorías de todo el planeta, en temas como la realización efectiva del derecho al desarrollo, el combate al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia y el respeto a la diversidad cultural.

Al destacar el Derecho a la como derecho fundamental de cada ser humano y de todos los pueblos, así como el apego al derecho internacional y a la Carta de las Naciones Unidas como prerrequisitos insustituibles para la promoción y protección de los derechos humanos, ratificó en nombre de Cuba el compromiso imperecedero de nuestro país con la promoción y respeto de todos los derechos humanos para todos.

A continuación, la intervención de Ana Silvia Rodríguez:

Intervención de la Representante Permanente Alterna de Cuba ante las Naciones Unidas, S.E. Embajadora Ana Silvia Rodríguez Abascal en el Debate Temático de Alto Nivel sobre Derechos Humanos

, 12 y 13 de julio de 2016.

Sr. Presidente,

Cuba saluda la convocatoria de este Debate Temático de Alto Nivel sobre Derechos Humanos.

Con la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible la Organización de Naciones Unidas adoptó un plan de acción en favor de las personas, los pueblos, el planeta y la prosperidad. Es esa una buena plataforma de promoción y protección de derechos humanos. El único derecho que nos está negado es volver a fracasar en el empeño del cumplimiento de los Objetivos consensuados.

Hoy se nos convoca a reflexionar sobre qué pueden hacer las Naciones Unidas para avanzar en materia de Derechos Humanos. La respuesta es sencilla. Sería imprescindible atender entre otros, el reclamo de los más de 795 millones de personas que padecen hambre en el mundo, de los cuales 780 viven en las regiones en desarrollo; de los 774 millones de analfabetos adultos y los 6 millones de niños que mueren cada año por enfermedades prevenibles.

Resulta perentorio el establecimiento de un orden internacional inclusivo, equitativo, justo y solidario. Se impone un enfoque de cooperación en materia de derechos humanos que destierre los dobles raseros, la selectividad y la manipulación política. Se necesita la atención paritaria a todas las categorías de derechos humanos, en su disfrute individual y colectivo, con especial atención a los derechos al desarrollo, a la paz y a la solidaridad. Se debe aceptar que la universalidad sólo es posible a partir del reconocimiento a la diversidad. Se requiere el rechazo a la imposición de recetas o modelos diseñados en función de los intereses de dominación hegemónica.

Elimínese la pobreza y el hambre, provéase acceso a todos a educación de alta calidad, garantícese el ejercicio universal del derecho a la salud y se estará garantizando las bases para el ejercicio por todos de todos los derechos humanos.

Una cooperación internacional sustentada en la indivisibilidad de los derechos humanos, la objetividad, la no selectividad y la no politización, permitirá crear garantías materiales para el pleno ejercicio y disfrute de todos los derechos humanos, en particular para aquellas personas en situaciones vulnerables.

Se debe facilitar la atención de justos reclamos históricos de los pueblos del Sur y de las grandes mayorías de todo el planeta, en temas como la realización efectiva del derecho al desarrollo; el combate al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia; y el respeto a la diversidad cultural.

Sr. Presidente,

Para que Naciones Unidas responda mejor y apoye a los Estados miembros en sus obligaciones, esta debe promover la discusión intergubernamental de toda iniciativa y el estricto apego a la ejecución de las decisiones adoptadas por los órganos intergubernamentales pertinentes, lo que es más importante aún en cuestiones relativas a derechos humanos. Se ha de evitar la entronización de conceptos y doctrinas que no sean el resultado del debate exhaustivo de los Estados Miembros, que no hayan alcanzado el necesario consenso y que no correspondan a mandatos claros derivados de decisiones de la Asamblea General.
Los dobles raseros, la confrontación y la manipulación política terminaron condenando al fracaso a la antigua Comisión de Derechos Humanos. El Consejo de Derechos Humanos surgió para establecer una cooperación genuina en materia de derechos humanos. Debemos lamentar, sin embargo, que el Consejo de Derechos Humanos, en años recientes, ha transitado de modo acelerado los mismos derroteros que la extinta Comisión.

El Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos es el instrumento apropiado para atender la situación de derechos humanos en todos los países, sin distinciones, privilegios, ni politización. El Examen Periódico Universal ha confirmado su utilidad como sustento de la cooperación internacional.

Sr. Presidente,

El Derecho a la Paz constituye un derecho fundamental de cada ser humano y de todos los pueblos. La garantía de su disfrute pleno es un objetivo central de la Organización de las Naciones Unidas, en virtud de su propia Carta constitutiva.

El apego al derecho internacional y a la Carta de las Naciones Unidas son prerrequisitos insustituibles para la promoción y protección de los derechos humanos.

Las medidas coercitivas unilaterales contrarias a la Carta de Naciones Unidas y al derecho internacional atentan contra el disfrute de los derechos humanos. El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos a Cuba constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de cubanas y cubanos.

Cuba, ratifica su compromiso imperecedero con la promoción y respeto de todos los derechos humanos para todos.

Muchas gracias

Fuentes: CubaMinRex / Cuban Mission


 

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